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Disfrutar la Semana Santa en la Playa cuesta entre 2 y 9 salarios mínimos

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En Semana Santa es costumbre para la familia venezolana viajar a las diferentes playas del territorio nacional durante estos días, para ello, los temporadistas deben contar entre dos y nueve salarios mínimos para el disfrute de su estadía.

Al menos en el estado Vargas, alquilar un toldo cuesta 10 mil bolívares, dos empanadas y un jugo cuestan siete mil bolívares, almorzar un pescado frito con tostones se necesitan 35 mil bolívares.

Hay quienes prefieren llevar preparada la comida en su vivienda para gastar “únicamente lo necesario”, si el disfrute lo estiman con retorno el mismo día.

“Traemos pan, arepas y empanadas. Yo nunca traía cosas de mi casa, ahora no, ahora se ve obligado de traerlo todo”, lamentó un turista que reservó su nombre.

En el aspecto comercial, se prevé que las ventas disminuirán considerablemente a causa del factor inflacionario que padece el país para esta temporada de asueto.

“Las ventas de Semana Santa están muy por debajo de carnavales (…) La gente viene con su comida”, afirmó Rubén Moncada vendedor de comida preparada a orilla de playa.

La Isla de Margarita se aleja de los turistas

No se escapa tampoco el sector de balnearios y residencias vacacionales ante la posible diminución de temporadistas, por ende del ingreso se verá seriamente afectado.

Ya la Cámara de Comercio de Nueva Esparta manifiesta una sensible baja en sus áreas, destino casi que obligado en estos días por miles de turistas nacionales. Cuya actividad turística y comercial comenzó a mermar de una manera creciente especialmente desde el arribo a la presidencia de la República de Nicolás Maduro.

Al igual que Anzoátegui, con su amplia oferta de playas preferentemente concentrada en su Parque Nacional Mochima, similar a Carabobo y Falcón con sus atractivas áreas de disfrute marino; y la región andina, en el oeste, con sus paisajes de montaña y su singular gastronomía, apenas permiten observar una entrada de visitantes especialmente representada en personas que aprovechan el asueto, esta vez ampliado por decreto, para visitar a sus familiares, según lo expresan desde los distintos terminales de pasajeros la mayoría de quienes hacen uso de ellos.

Dato curioso es que, aunque numéricamente difícil de precisar, lo que evidencian las imágenes que nos llegan desde las distintas regiones del país, es que los lugares públicos que reciben a la mayoría de visitantes está representado en personas que acuden a los templos religiosos, adonde se presume concurren los feligreses no solo para rogar por la salud de los suyos sino, aún más allá, por el bienestar de toda la población cuya crisis humanitaria ha sido oficialmente reconocida después de muchas exigencias en ese sentido. Vía unionradio.net, eluniversal.com,

 

 

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