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Domingo de Ramos de religiosa tradición a peligro ecológico

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Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas”. Este versículo del Evangelio según San Mateo cuenta y fue el que inició la tradición de usar palmas durante la celebración de Semana Santa del Domingo de Ramos.

Pero esta tradición, que busca conmemorar la entrada de Jesucristo a Jerusalén, ha tenido consecuencias ecológicas en dos países en específico, Colombia y Ecuador, donde, según un comunicado de la Agencia Católica de Informaciones (ACI Prensa), “a cosecha y venta de la palma de cera está prohibida porque las hojas son el hábitat de varias especies en peligro de extinción”.

Por ejemplo, el Ministerio del Medio Ambiente de Colombia, en un documento de 2015, señala que esta tradición, combinada con “la pérdida de hábitat”, llevaron a que fuera categorizada como “en peligro” la especie de palma empleada en esta tradición, conocida como palma de cera o Ceroxylon quindiuense.

“El proceso para obtener las hojas de palma puede tomar todo un año, puesto que los productores las cosechan, cortan y preparan para la celebración”, dice el comunicado de ACI Prensa, quienes, además, encontraron que existen empresarios que se dedican a cosecharlas de manera sostenible, en países como Estados Unidos y Canadá.

El empresario Peter Munley cultiva las palmas de cera se cosechan en Florida, Texas, California y otras regiones del sur del país, y son enviadas a cerca de 18 mil iglesias en el país, de acuerdo a una entrevista que le concedió a ACI Prensa. Además, Munley explicó “que el trabajo de los recolectores reduce el impacto ecológico que, por ejemplo, causa la importación, debido a que el traslado de los productos desde el extranjero origina cierto grado de contaminación”.

¿Qué acciones están tomando los países para evitar la presión que ejerce sobre la especie esta tradición? En Ecuador, por ejemplo, el Ministerio de Ambiente le indicó a ACI Prensa que en los últimos años ha disminuido la fabricación y la venta de las palmas.

Además, en Quito se realiza una feria llamada EcoRamos, donde se ofrecen productos alternativos, como “ramos hechos en materiales hoja de maíz, paja toquilla cruda y procesada, flores de ilusión, palma de sica (se cultiva en Nayón), fibra de palma africana (estopa), terciopelo pirograbado y pintado, cáscaras de arveja y tela polar, todas estas alternativas en el marco de la celebración de Semana Santa”, dice en un comunicado el Ministerio de Medio Ambiente de Ecuador.

Vía cnn.es

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