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El hidrógeno y la movilidad sostenible. Toca acelerar la marcha

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El hidrógeno, producido a partir de energías renovables (solar y eólica) podría ser la clave para una movilidad sostenible en el futuro, baja en carbono al convertirse en una alternativa para el transporte, frente al uso de combustibles fósiles que generan grandes cantidades de CO2 y otros gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global.

Las necesidades de este importante sector, más allá de los automóviles particulares, podrían satisfacerse a través del uso del hidrógeno mediante vehículos eléctricos con pila de combustible, que emplea el hidrógeno como fuente de energía y emite vapor de agua.

Los vehículos con células de combustible pueden complementar los vehículos eléctricos, superando las limitaciones de peso, alcance y carga asociadas a los segundos.

Experiencias en diversas latitudes evidencian que el uso de este tipo de vehículos se puede expandir a segmentos de alta tasa de utilización como camiones, trenes, taxis, entre otros.

Cuando se produce mediante electrólisis a partir de energías renovables, la huella de carbono del hidrógeno es nula.

En un informe de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA, por sus siglas en inglés), publicado a principios de septiembre de 2018, se señala que “desde el punto de vista tecnológico, el hidrógeno está sin ninguna duda preparado para convertirse en un vector energético complementario a la electricidad, y situarse como alternativa clara, limpia y renovable a los productos derivados del petróleo y otros combustibles no renovables” (1).

El hidrógeno y la movilidad sostenible. Toca acelerar la marcha

Según informe de la Agencia Internacional de Energía Renovable, desde el punto de vista tecnológico, el hidrógeno está preparado para situarse como alternativa a los combustibles fósiles.

El gran desafío: reducir el consumo de combustibles fósiles

Aun cuando se han hecho esfuerzos para combatir el cambio climático y disminuir la emisión de CO2 y otros gases contaminantes, éstos parecieran ser insuficientes de acuerdo al último informe de la Agencia Internacional de la Energía(IEA, por sus siglas en inglés), presentado a principios de 2018.

Si bien la generación de energía proveniente de fuentes renovables (eólica, solar e hidroeléctrica) registró un incremento de 6,3% en 2017, alcanzando el 25% de la generación de energía mundial, las emisiones globales de CO2 crecieron 1,4% (460 millones de toneladas) en ese mismo período, luego de tres años de estancamiento, debido a una aceleración en la demanda mundial de energía, que tuvo un incremento de 2,1%, el doble del ritmo observado en 2016.

 

El hidrógeno y la movilidad sostenible. Toca acelerar la marcha

La generación de energía proveniente de fuentes renovables (eólica, solar e hidroeléctrica) registró un incremento de 6,3% en 2017, de acuerdo a datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés).

Según la IEA la demanda de energía subió un 2,1% en 2017, como consecuencia del incremento en el consumo de los combustibles fósiles que alcanzaron 81% de la demanda total de energía y un 70% del incremento de emisiones con respecto al año pasado.

Entre los combustibles fósiles, el gas natural aumentó la demanda 3%; el carbón subió 1% y el petróleo1,6%, más del doble de la media registrada en el decenio precedente, debido a su uso en el transporte, principalmente.

Con información de haimaneltroudi.com

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