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Nadal entró en octavos del US Open tras victoria agónica contra Khachanov

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Era el último punto del tercer set y se paró el tiempo en la pista central del US Open, a punto de que se cumplieran este viernes las seis de la tarde en Nueva York, casi en la medianoche española. Rafael Nadal y Karen Khachanov, empatados a un set, se disputaban el ’tie break’ que encarrilaría el partido para uno de los dos. El marcador anunciaba un 8-7 a favor del número uno del mundo. En ese momento, ya no era tenis. No se lanzaban la pelota, sino el miedo, el espanto de que la pelota se estampara en la red o se perdiera al fondo. Nadal y Khachanov peloteaban con el brazo encogido, temiendo al fracaso -el español- y a la oportunidad perdida -el ruso-. Se pasaron la redonda 39 veces, en un peloteo eterno, en el que faltó el tenis y sobró la emoción, que silenció al público bullanguero de Nueva York, en el que no se escuchó el traqueteo de la línea 7 de metro que pasa en uno de los fondos y encogió las cajas torácicas de los espectadores. Falló Khachanov y en ese error cimentó Nadal una victoria agónica, más igualada incluso de lo que mostró el marcador (6-3, 5-7, 7-6, 7-6).

Khachanov demostró ser el rival complicado que se presumía, con mucho más peligro que nombre. A sus 22 años, en un desconocido para el gran público, pero uno de los valores emergentes del tenis mundial. Llegó al ‘grande’ de Nueva York con un buen rendimiento en pista dura este verano -ya le complicó a Nadal en las semifinales de Cincinatti- y hasta este partido no había perdido un solo saque en el torneo.

En todo el partido mostró una confianza sorprendente para un número 26 del mundo. Tiene un juego de fondo poderoso, que acorraló a Nadal en muchos intercambios. El tenista español trataba de moverlo en la pista, pero Khachanov no solo llegaba con suficiencia, sino que golpeaba duro, cerca de la línea de fondo, también con el revés a dos manos y remataba en la red con eficacia.

Nadal entendió desde el primer momento que Khachanov era un rival envenenado, después de dos primeras rondas asequibles: el abandono de David Ferrer y el paseo ante Vasek Pospisil. En el tercer partido del campeonato comenzaba el tenis de verdad y a Nadal le costó encontrarse, ser capaz de dominar con su derecha. Le faltó profundidad en el fondo y finura en las voleas, a las que llegaba el ruso con demasiada facilidad.

Perdió el primer set y llegaron las sombras: las de las dudas y las de las nubes sobre la pista central, que acabaron en lluvia e hicieron parar el partido en un momento clave, cuando Nadal consiguió devolver una ruptura de saque y empatar la segunda manga 5-5. La pregunta que todo el mundo se hacía en las tribunas era: ¿cuánto tiempo puede jugar Khachanov a este nivel? Lo hizo todo el partido, sin que le temblara la mano, excepto cuando el partido se asomó al precipicio. Hubo pocos momentos en los que mostró bisoñez, pero fueron definitivos. En el segundo set, con 40-15 a su favor y la posibilidad de forzar el ‘tie break’ cometió dos dobles faltas, la segunda a un metro de la línea. Poco después, Nadal se embolsaba la manga. Otras tres dobles faltas concedió en el ‘tie break’ del tercer set y en la cuarta manga, también en la muerte súbita, no pudo más y se dejó llevar.

Tras esta victoria, Nadal se mete en octavos, donde se enfrentará al georgiano Nikoloz Basilashvili Basilashvili.

Con información de ABC.es

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