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¿Quién pierde en la guerra comercial entre China y Estados Unidos?

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La guerra comercial entre Estados Unidos y China se ha intensificado en los últimos días, con ambos países anunciando nuevos aranceles a los bienes del otro.

La tensión entre las dos grandes potencias alcanza el punto de ebullición. Los mercados tiemblan cada vez que aumentan los decibelios en las negociaciones entre Washington y Pekín, mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) cataloga esta guerra comercial bilateral como el mayor riesgo geoestratégico.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho en reiteradas ocasiones que China pagará por las nuevas tarifas, pero su asesor económico, Larry Kudlow, admitió el domingo que son las empresas estadounidenses las que en realidad pagan los aranceles sobre los productos traídos de China.

Muchas personas se preguntan, ¿quién paga en realidad los aranceles de Estados Unidos?

La respuesta es que son los importadores estadounidenses quienes pagan los aranceles en forma de impuestos al gobierno de EE.UU., no las empresas chinas, confirmó Christophe Bondy, abogado de Cooley LLP.

¿Cuál ha sido el impacto sobre China?

China sigue siendo el principal socio comercial de Estados Unidos, con un aumento de las exportaciones del 7% el año pasado. Sin embargo, los flujos comerciales de este país a Estados Unidos cayeron un 9% en el primer trimestre de 2019, lo que sugiere que la guerra comercial está comenzando a afectar.

A pesar de esto, Meredith Crowley, experta en comercio de la Universidad de Cambridge, dice que no hay evidencia de que las empresas chinas hayan reducido sus precios para intentar que las empresas estadounidenses sigan comprando.

¿Cuál ha sido el impacto en Estados Unidos?

Según dos estudios académicos publicados en marzo, las empresas y los consumidores estadounidenses pagaron casi el costo total de los aranceles comerciales de Estados Unidos impuestos a las importaciones de China y otros lugares el año pasado.

Los economistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, la Universidad de Princeton y la Universidad de Columbia calcularon que las tasas impuestas a una amplia gama de importaciones, desde acero hasta lavadoras, cuestan a las empresas y consumidores de EE.UU. unos US$3.000 millones mensuales en impuestos adicionales.

¿Estados Unidos no puede simplemente cambiar de proveedores?

A la hora de justificar su decisión, Trump le aconsejó al empresariado estadounidense que empiece a comprar lo que necesita en Vietnam. O, mejor aún, «empiecen a producirlo en Estados Unidos».

Para los especialistas, hacer estos cambios no es tan sencillo.

«Reorientar la productividad y la cadena de suministros es algo que lleva mucho tiempo, y además cuesta mucho dinero», explicó Bondy. «Tomen el ejemplo de los aranceles a la producción de acero del año pasado: no es que, de golpe, empezaron a aparecer cientos de fábricas en Estados Unidos», completó.

¿Las tarifas pueden obligar a China a ceder?

El incremento en los aranceles tal vez logren que China vuelva a la mesa de negociaciones, pero los especialistas no esperan grandes cambios.

«Los chinos no están muy interesados en cambiar sus leyes, y aún si lo hicieran, ¿existe la cultura legal capaz de implementarlos?», se preguntó Bondy. Más bien, todo parece ser una estrategia de Trump para mantener a su base de votantes envigorizada.

«El concepto de aranceles es algo más fácil de entender que el lento trabajo de negociar una serie de reglas comunes respecto a cosas como el comportamiento de empresas estatales, la propiedad intelectual, el acceso justo a los mercados y las protecciones para empleados y el medio ambiente», completó.

Información obtenida de BBC y el Clarín.

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