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Rotación patirroja no ha marcado la pauta

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En el año 2015, los Gigantes de San Francisco, ya consolidados como la dinastía de la década luego de 3 títulos en 5 años; comenzaban la defensa de su corona con récord de 3-8. Un paupérrimo rendimiento ofensivo (.191 con hombres en posición anotadora), pocos batazos de vuelta entera (7 en los primeros 11 juegos) y un terrible inicio del líder de su rotación, Madison Bumgarner (5.29 de ERA), fueron algunas de las razones de aquel fallido arranque.

No obstante, la situación de los dirigidos por Bruce Bochy mejoraría considerablemente en los siguientes dos meses (el 16 de de junio tenían récord positivo de 35-31). Terminarían la zafra con registro de 84-78, a 8 juegos de los campeones de la División, los Dodgers de Los Ángeles. Tal vez no estaban destinados a clasificar ese año, pues sus rivales eternos tuvieron un desempeño muy redondo y en la División Central 3 equipos terminaron con 97 victorias o más; pero un mejor comienzo tal vez habría propiciado un escenario más favorable.

Desde ese entonces, ningún campeón defensor había iniciado la campaña con un récord tan negativo tras 11 juegos disputados (Astros 9-2 en 2018, Cachorros 6-5 en 2017 y Reales 8-3 en 2016) hasta la edición 2019 de los Medias Rojas de Boston, que han ganado 3 y han perdido 8 durante las primeras dos semanas de acción.

Ojo, los de Kansas City terminaron con récord de 81-81 en 2016, a 13.5 juegos de los Indios de Cleveland, así que comenzar bien tampoco garantiza la clasificación; pero a sabiendas de que su rival son los Yankees de Nueva York, ceder tanto terreno en los primeros metros puede pesarles mucho al final.

La rotación colapsó en el arranque

No hay que profundizar mucho en la sabermetría para entender cuál ha sido el detonante de este inesperado arranque para los muchachos de Cora, basta con revisar las estadísticas tradicionales de sus 5 abridores. Exceptuando la salida de emergencia de Héctor Velásquez el pasado domingo 07 de abril, la rotación original sumaba récord de 0-7, con 47 carreras limpias permitidas en 46.1 IP, para una ERA de 9.13. Toleraron 65 imparables y concedieron 26 bases por bolas, para un WHIP de 1.96.

Cada brazo tendrá sus motivos para tan trágico comienzo. Sale parece estar perdiendo velocidad en su recta, Rodríguez tiene problemas con la ubicación, Eovaldi lucha por lanzar strikes, Price está peleado con la suerte y Porcello… Bueno, estamos en año impar, contra los astros no se puede hacer nada.

Hoy es la peor rotación del béisbol en términos de efectividad (8.57) y solo la de los Rojos de Cincinnati (0-4) los acompaña como las únicas sin obtener su primer triunfo aún. Son líderes en jonrones permitidos (16), mientras que el promedio de sus rivales es .320 y su WHIP es de 1.86, solo superado por Cachorros de Chicago (.328 y 1.98).

El bullpen ha equilibrado bastante

Ante tal contingencia, el relevo no ha estado mal, pues es responsable de los 3 triunfos del club hasta el momento y ostenta efectividad de 3.61 (la undécima mejor del béisbol). Apenas les batean para .229. Matt Barnes (1-0, 1 SV) y Ryan Brasier (2 SV) han puesto el candado a los 3 éxitos y acumulan 9.1 IP, de 4 incogibles, 1 boleto y 10 ponches, sin permitir carreras. Tampoco han dejado pisar el plato Marcus Walden (1.0, 2.0 IP, 1 H, 1 BB, 1 K) y Brandon Workman (5.0 IP, 0 H, 1 BB, 7 K).

Por su parte, Héctor Velásquez no había estado muy efectivo desde el bullpen, pues había tolerado 8 imparables y 3 carreras limpias, con 4 pasados por las armas; pero respondió ante la emergencia y en funciones de “opener” cubrió los primero 3.0 innings del juego del domingo de manera muy eficiente. Durante su labor, solo un hombre le conectó hit y 3 abanicaron la brisa.

El bateo no da motivos para preocuparse

El lineup tampoco ha brindado su mejor espectáculo hasta ahora, pues exhibe un escueto promedio colectivo de .238, con .306 de porcentaje de embasado; sin embargo, su gran figura ofensiva, J. D. Martínez no ha presentado problemas (.333 3 HR, 8 CI, .404 OBP) y el vigente MVP de la Liga Americana, Mookie Betts, tampoco ha deslucido (.262, 2 HR, 6 CI, .333 OBP). Andrew Benintendi complementa el aporte de los dos primeros, con 12 inatrapables en 41 turnos (.293), 5 remolques y .348 de OBP.

Se podría esperar más imparables cortesía del bate de Xander Bogaerts (.250) y mayor producción en general de Rafael Devers (sin jonrones ni fletadas), pero ninguno parece atravesar un momento digno de preocupación. Con el paso de los días, sus números deberían ser más acordes a lo que de ellos se espera.

¿Es Sandy la solución?

En el aspecto defensivo, la posición del receptor para ser la más crítica, pues muchos atribuyen a la ausencia de Sandy León el mal funcionamiento del pitcheo abridor del equipo. Además, Blake Swihart lidera al club en errores (3) y en conjunto con su platoon, Christian Vásquez, apenas han retirado en intento de robo a 1 de 7 corredores. El año pasado, León solo cometió un pecado en 685.2 episodios y, junto a Vásquez, retiraron a 22 de 70 posibles estafadores (31%).

No obstante, se cree que el mayor aporte del criollo detrás del plato tiene más que ver con su capacidad para llevar el juego y hacer sentir cómodos a los lanzadores. Su CERA (estadística que procura medir la efectividad de los catchers) el año pasado fue de 11.6, la sexta mejor de todo el béisbol. Tal vez la solución sea llamarlo al equipo grande y sacrificar a Swihart.

No es mal de morirse

Este equipo sigue siendo contendor y aún tiene 5 meses y medio para ganarle el pulso a unos Yankees que tampoco atraviesan su momento más lúcido. De hecho, la solución de los de Massachusetts parece mucho más a la vuelta de la esquina que la de los neoyorquinos, pues no depende del estado físico de sus peloteros, sino de una cuestión mental de los miembros de su rotación, más que todo.

La ofensiva cuenta con nombres respetables, el relevo ha sacado la cara en medio de la crisis y su defensa fue la cuarta mejor del joven circuito en 2018. Ya lo decía Cora antes del inicio de la campaña: la rotación marcará la pauta de los Medias Rojas en 2019. El puertorriqueño sostenía que sus abridores aportaban algo distinto a los de otros conjuntos, pues el solo hecho de subirse a la lomita causaba un efecto intimidatorio en el contrario. Hasta ahora, su mera presencia ha sido opacada por un pésimo desempeño y está en manos de Cora y Dana Levangie hallar una solución cuanto antes.

Según David Price, esta rotación consta de 5 sujetos muy competitivos que suelen alentarse entre sí, pues a todos les encanta ganar. Sería apropiado que aprovecharan el lunes libre para organizar una terapia grupal y encontrar el estímulo que permite dar vuelta a la página a partir del martes. Bien lo decía Porcello en su momento: “Tenemos el talento, debemos ser capaces de saltar al terreno y demostrarlo”.

Más hechos y menos palabras, Ricky, a pesar de los astros.

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