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Toro Hardy: Gira de Ramírez revela pérdida de influencia de Venezuela

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El canciller Rafael Ramírez se embarcó en una gira de una semana por cuatro países petroleros (Argelia, Qatar, Irán y Rusia) en busca de apoyo a la posición de Venezuela de recortar la producción para frenar la caída que han experimentado los precios del crudo en los últimos meses, pero el resultado del viaje hace dudar de la influencia del país en la comunidad internacional.

 

A pesar de que entre las naciones visitadas figuran algunos de los aliados más cercanos de Venezuela, ninguna se comprometió públicamente a respaldar un recorte en el seno de la  Organización de Países Exportadores de Petróleo, que se reunirá esta semana para analizar la situación del mercado. La lista incluye a Rusia, que no forma parte del grupo pero enviará una delegación.

 

Ramírez considera, sin embargo, que el balance fue positivo. “Venezuela está en una posición privilegiada porque puede hablar con todos los países hermanos. Tenemos relaciones constructivas. Eso nos permite acercarnos, conversar y escuchar cualquier punto de vista para trabajar por el objetivo común: defender los precios del petróleo y preservar nuestras economías”, declaró en Moscú, última parada del viaje.

 

El economista y experto petrolero José Toro Hardy tiene una visión diferente. “Ramírez sabe que no logrará convencer a los miembros de la OPEP que recorten la producción. La razón es clara. Arabia Saudita y otras naciones del golfo (Pérsico) están convencidos de que la táctica de reducir la extracción de crudo para que suba el precio ya no funciona, porque beneficia a otros”, dijo al periodista Alejandro Hinds de El Nacional.

 

La internacionalista Elsa Cardoso tampoco cree que el viaje del canciller logre alterar la posición de los principales productores petroleros. “Hay una situación de mercado en la que no cabe esperar un recorte de producción. No parece que nadie esté dispuesto a hacer lo que Venezuela ha hecho, que es sacrificar mercados. Nadie quiere reducir su espacio”, afirmó.

 

Cardoso compara la gira de Ramírez con la que realizó en 2000 el fallecido presidente Hugo Chávez en su afán por relanzar la OPEP y considera que las diferencias son obvias. “Es revelador de cómo ha cambiado la posición del país en el mundo y cuánto ha disminuido el margen de maniobra. El canciller viajó con ese lastre a cuestas”.

 

Funciones ajenas. Hay dos detalles del viaje que resultan significativos. El primero es que una gira limitada a evaluar la situación del crudo no haya contado con el ministro de Energía y Minas, Asdrúbal Chávez; ni del presidente de Petróleos de Venezuela, Eulogio del Pino; que son los principales responsables del asunto en el gobierno.

 

Más allá de que Ramírez tenga conocimiento sobre la materia, porque fue ministro del área y presidente de Pdvsa por 10 años, la ausencia de quienes ocupan actualmente esos cargos genera dudas. “Les corresponde manejar la política petrolera, pero pareciera que ninguno de los dos tiene libertad para actuar en el exterior”, señaló Toro Hardy.

 

Cardoso añadió que dejar a Ramírez el manejo de las negociaciones de la OPEP refleja la importancia de los hidrocarburos en la política exterior. “Muestra cuánto pesa el crudo en la proyección internacional del país, así como en la pérdida de espacio y capacidad negociadora”. También desnuda la dependencia excesiva de los precios del petróleo. “Hay una diplomacia desesperada en busca de más divisas”.

 

El otro detalle significativo es que entre los países visitados no figurasen los que se oponen al recorte, como Arabia Saudita, el principal productor del mundo. “Es la inercia de la diplomacia de los últimos años. Apoyarse en los que se suponen más afines y desde allí ejercer presión. No pareciera que esta vez el gobierno las tiene consigo”, apuntó Cardoso.

 

El canciller Rafael Ramírez se embarcó en una gira de una semana por cuatro países petroleros (Argelia, Qatar, Irán y Rusia) en busca de apoyo a la posición de Venezuela de recortar la producción para frenar la caída que han experimentado los precios del crudo en los últimos meses, pero el resultado del viaje hace dudar de la influencia del país en la comunidad internacional.

 

A pesar de que entre las naciones visitadas figuran algunos de los aliados más cercanos de Venezuela, ninguna se comprometió públicamente a respaldar un recorte en el seno de la  Organización de Países Exportadores de Petróleo, que se reunirá esta semana para analizar la situación del mercado. La lista incluye a Rusia, que no forma parte del grupo pero enviará una delegación.

 

Ramírez considera, sin embargo, que el balance fue positivo. “Venezuela está en una posición privilegiada porque puede hablar con todos los países hermanos. Tenemos relaciones constructivas. Eso nos permite acercarnos, conversar y escuchar cualquier punto de vista para trabajar por el objetivo común: defender los precios del petróleo y preservar nuestras economías”, declaró en Moscú, última parada del viaje.

 

El economista y experto petrolero José Toro Hardy tiene una visión diferente. “Ramírez sabe que no logrará convencer a los miembros de la OPEP que recorten la producción. La razón es clara. Arabia Saudita y otras naciones del golfo (Pérsico) están convencidos de que la táctica de reducir la extracción de crudo para que suba el precio ya no funciona, porque beneficia a otros”, dijo.

 

La internacionalista Elsa Cardoso tampoco cree que el viaje del canciller logre alterar la posición de los principales productores petroleros. “Hay una situación de mercado en la que no cabe esperar un recorte de producción. No parece que nadie esté dispuesto a hacer lo que Venezuela ha hecho, que es sacrificar mercados. Nadie quiere reducir su espacio”, afirmó.

 

Cardoso compara la gira de Ramírez con la que realizó en 2000 el fallecido presidente Hugo Chávez en su afán por relanzar la OPEP y considera que las diferencias son obvias. “Es revelador de cómo ha cambiado la posición del país en el mundo y cuánto ha disminuido el margen de maniobra. El canciller viajó con ese lastre a cuestas”.

 

Funciones ajenas. Hay dos detalles del viaje que resultan significativos. El primero es que una gira limitada a evaluar la situación del crudo no haya contado con el ministro de Energía y Minas, Asdrúbal Chávez; ni del presidente de Petróleos de Venezuela, Eulogio del Pino; que son los principales responsables del asunto en el gobierno.

 

Más allá de que Ramírez tenga conocimiento sobre la materia, porque fue ministro del área y presidente de Pdvsa por 10 años, la ausencia de quienes ocupan actualmente esos cargos genera dudas. “Les corresponde manejar la política petrolera, pero pareciera que ninguno de los dos tiene libertad para actuar en el exter
ior”, señaló Toro Hardy.

 

Cardoso añadió que dejar a Ramírez el manejo de las negociaciones de la OPEP refleja la importancia de los hidrocarburos en la política exterior. “Muestra cuánto pesa el crudo en la proyección internacional del país, así como en la pérdida de espacio y capacidad negociadora”. También desnuda la dependencia excesiva de los precios del petróleo. “Hay una diplomacia desesperada en busca de más divisas”.

 

El otro detalle significativo es que entre los países visitados no figurasen los que se oponen al recorte, como Arabia Saudita, el principal productor del mundo. “Es la inercia de la diplomacia de los últimos años. Apoyarse en los que se suponen más afines y desde allí ejercer presión. No pareciera que esta vez el gobierno las tiene consigo”, apuntó Cardoso.

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